Material de lectura “Demostrar un comportamiento antidiscriminatorio en el entorno educativo”
2.1 Casos de discriminación por razón de género en el entorno educativo

La discriminación por razón de género ocurre cuando se trata a una persona de forma desfavorable debido a un comportamiento social como el no ajustarse a los roles de género. Se da muchas veces como resultado de normas de género y estereotipos reforzados por unas dinámicas de poder desiguales.
En el ambiente educativo, la discriminación de género ocurre en diferentes formas:
● Acoso y ciberacoso por parte de otros compañeros
● Abuso verbal y psicológico
● Intimidación y acoso
● Acoso o abuso sexual
● Violencia física y psicológica
● División de las actividades curriculares y extracurriculares en base al género.
Aparte, los educadores deben tener en cuenta a los estudiantes masculinos. Los hombres o chicos suelen ser peores en clase, lo que exige que los educadores tengan que pasar más tiempo con ellos. Con el tiempo, esto puede hacer que las estuduaintes se sientan abandonadas, y puede hacer que no intervengan incluso cuando tengan algo importante que decir.
2.2 Casos de discriminación múltiple en el entorno educativo
La discriminación múltiple ocurre cuando aquellas mujeres que sufren discriminación en base a su género también la sufren en base a otros factores como la edad, la discapacidad, su orientación sexual, su origen étnico o racial o sus creencias religiosas.
En el entorno educativo, la discriminación múltiple se puede dar en las siguientes formas:
● Que se haga burla de las discapacidades de las estudiantes
● Que aquellas estudiantes con un color de piel más oscuro sufran acoso e insultos
● Que se acose a aquellas mujeres que tengan una apariencia física que no cumpla con los cánones establecidos, como ser más altas que los hombres, pesar más o tener el pelo corto sufran abuso físico o verbal
● Que las estudiantes que lleven pañuelo sean atacadas física o verbalmente por sus compañeros
2.3 Evitar y prevenir comportamientos discriminatorios y reaccionar de forma adecuada a cualquier situación en la que haya cualquier tipo de discriminación en la clase hacia las aprendices

Los educadores deben jugar un papel importante a la hora de asegurar que en la clase se consigue la igualdad de género. Estas son algunas de las sugerencias:
- Ser reflexivo y objetivo. Los educadores de adultos deben ofrecer respuestas con género neutro a los estudiantes, eligiendo palabra que no tengan marcadores de género (alumnado, en vez de alumnos).
- Tener opinión de compañeros y estudiantes. Podría hacerse mediante un cuadro de comentarios anónimos. Un ejemplo de pregunta apropiada: "¿Notas alguna diferencia en el trato que doy a las alumnas y a los alumnos?’
- Utilizar
lenguaje no sexista cuando sea apropiado. Los educadores-formadores deben modificar
el lenguaje de sus lecciones para ayudar a ampliar las perspectivas de los
alumnos más allá de los estereotipos de género.
Por ejemplo, en las tareas el educador puede desafiar las expectativas de los alumnos incluyendo a un obrero de la construcción o a un soldado, a un secretario o a un enfermero y a otras profesiones típicamente asociadas a un género concreto. Del mismo modo, los educadores-entrenadores no deben referirse a características estereotipadas como "los hombres no lloran" o "las chicas no pelean". Este lenguaje sienta unas bases que pueden limitar la comprensión de los roles de género por parte de los alumnos.
- Explica el contexto. Si escucha a los alumnos utilizar frases como "te comportas como un típico rubio" o "sé un hombre", es importante señalar las implicaciones sociales de estas afirmaciones en lugar de limitarse a amonestar el uso de ese tipo de frases.
- Sentar y agrupar a los alumnos de forma intencionada. Es habitual que los alumnos y las alumnas se separen a la hora de elegir amigos y asientos. Los educadores a veces fomentan esta situación pidiendo a los alumnos y alumnas que formen grupos de discusión. Al crear esquemas dinámicos de formación de grupos, los educadores-formadores pueden acabar con los grupitos de alumnos chicas y chicos y animar a ambos grupos a relacionarse entre sí.
- Utilizar el aprendizaje basado en proyectos. Los educadores-formadores también pueden integrar intencionadamente una mezcla de alumnos chicoas y chicos en los proyectos en pequeños grupos. El trabajo puede ser puramente académico, con las lecciones sobre equidad de género indirectas e implícitas. Trabajando juntos, hombres y mujeres pueden -si se les apoya bien- comprender mejor los matices de los comportamientos individuales en lugar de estereotipar a "hombres" y "mujeres".
Los hombres y las mujeres deben sentirse bienvenidos en un entorno de aprendizaje seguro y protegido. Tanto los educadores como los alumnos tienen un papel que desempeñar para garantizar que los entornos de aprendizaje estén libres de discriminación y ofrezcan una educación de calidad que tenga en cuenta las cuestiones de género. Para conseguirlo:
● Los alumnos deben comportarse de forma inclusiva, respetuosa y no violenta.
● Los educadores deben seguir las normas profesionales relativas a las prácticas disciplinarias apropiadas, acercarse a todos los alumnos y tratarlos de manera equitativa e impartir una enseñanza imparcial.
Enlaces para el aprendizaje autónomo