Material de lectura "Concienciación sobre la segregación en base al género en el mercado laboral, tanto horizontal como vertical"

1.1 Los factores que influencian la segregación en base al género en el mercado laboral

La segregación por motivo de género, tanto vertical como horizontal, en el mercado laboral se refiere a desigualdades laborales y a la desigual distribución de trabajadores hombres y mujeres entre los diferentes tipos de trabajos. La segregación puede ser horizontal, con diferencias educativas o de ocupación, teniendo a mujeres y hombres concentrados en diferentes campos, sectores, industrias y ocupaciones; o  vertical, con grandes desigualdades presentadas en diferentes puestos, estatus, responsabilidades y atributos tales como salario y prestigio.

Las disparidades por género en la participación laboral nacen y se reparten por diferentes niveles. En este contexto, estas desigualdades pueden observarse a nivel individual (motivación personal y logros), a nivel organizativo o institucional (prácticas de enseñanza, currículum, cultura organizativa en lo relativo al género), y a nivel nacional o social. Aparte, hay una gran variedad de factores que contribuyen a la creación y continuación de estas desigualdades. Como se ha explicado antes, estos factores están basados en su gran mayoría en normas y estereotipos sociales ya existentes que, a su vez, han creado divisiones en los campos de la educación y el trabajo. En este sentido, la segregación laboral está determinada por aquellas personas que eligen su camino profesional basándose en estereotipos.

Por ejemplo, la forma en la que se entiende la educación en lo referido al género ha creado muchos estereotipos sobre qué tipo de asignaturas son relevantes o apropiadas para los chicos, y cuáles para las chicas. Este tipo de división educativa afecta a las elecciones futuras, y resulta en gran medida en que las mujeres escojan caminos mucho menos ambiciosos.

Por ejemplo, el hecho de escoger una carrera parece estar ampliamente influenciado por padres y profesores, así como por las propias competencias de los individuos. Los intereses del alumnado se enfocan hacia asignaturas más específicas que se consideran “apropiadas” en base a lo que acepte la cultura. Por ejemplo, las chicas no parecen escoger las asignaturas de ciencia o matemáticas, por lo que no hay muchas mujeres escogiendo carreras relacionadas con la tecnología o la ciencia.

Aparte de patrones educativos, las condiciones laborales y las actitudes discriminatorias son percibidas como otro factor relacionado con la segregación laboral. Una razón clave por lo que las mujeres y hombres ocupan diferentes puestos en el mercado laboral es porque muchas veces ellas afrontan condiciones laborales más precarias. Estas afectan a sus posibilidades para elegir un tipo particular de trabajo, o de seguir en su puesto actual. Además, mujeres y hombres son evaluados y recompensados muchas veces de formas diferentes, otro factor que puede afectar a la selección de trabajos por parte de las mujeres. Incluso cuando las mujeres y los hombres tienen los mismos patrones de liderazgo en lo referido al liderazgo, son los hombres quienes son percibidos como los líderes del grupo, no las mujeres.

Fuente: https://interactive.unwomen.org/multimedia/infographic/changingworldofwork/en/index.html


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Igualdad de género 


1.2 Datos estadísticos de la UE y España relacionados con la segregación por género en el mercado laboral

La segregación aparece tanto en los países desarrollados como en aquellos aún en desarrollo. Un indicio de un mercado de trabajo con igualdad entre hombres y mujeres debe ser que tanto unos como otras participen activamente en el mercado laboral. Sin embargo, en todos los Estados miembros y en la mayoría de los países candidatos a la adhesión a la Unión Europea, las tasas de empleo y de actividad de las mujeres, aunque han aumentado en las últimas décadas, siguen siendo sistemáticamente inferiores a las de los hombres. Por ejemplo, la proporción de ministras en la UE es del 29,5% de mujeres, mientras que la de hombres es del 70,5%. Además, la proporción de escaños ocupados por mujeres en el Parlamento Europeo es del 30,3% y del 69,7% por hombres. En el Parlamento Europeo hay un 41% de mujeres. Por otra parte, la presencia de mujeres en los consejos de administración de las mayores empresas que cotizan en bolsa ha aumentado considerablemente con la aplicación de medidas vinculantes por parte de algunos Estados miembros, alcanzando actualmente el 29%.  

Al mismo tiempo, el grado de discriminación por razón de sexo es elevado en diversos sectores ocupacionales. La segregación sectorial se mide por la participación de mujeres y hombres en sectores específicos. Por ejemplo, los sectores de la educación, la salud y las actividades de trabajo social. Si se tiene en cuenta la brecha laboral en estos ámbitos en Europa, el 30,5% de las mujeres y solo el 8,3% de los hombres están empleados (EIGE, 2020).

Sin embargo, las pautas de segregación en el empleo por motivos de género varían ampliamente entre países y regiones, y se basan en distintos niveles y tendencias a nivel nacional. Por lo tanto, una mejor comprensión de la segregación de género, así como de sus efectos y causas subyacentes, depende en gran medida de las políticas, condiciones económicas y normas sociales de género del país.

“Durante la crisis por la CoVid-19, la segregación por género de algunas ocupaciones se hizo especialmente notable. Algunos tipos de trabajo que se consideraron esenciales durante la pandemia a menudo exponía a esos trabajadores a cargas de trabajo sin precedentes, riesgos para la salud y problemas de conciliación entre la vida laboral y la vida privada. Alrededor del 7% de los trabajadores informaron de un gran aumento de sus horas de trabajo durante la pandemia. Entre ellos figuraban profesionales de la salud, de los cuales el 72,5% son mujeres en la UE. Las mujeres predominan en algunas ocupaciones, sobre todo en aquellas que suelen caracterizarse por salarios más bajos. Por ejemplo, las mujeres representan más del 85% de los profesionales de enfermería, obstetricia y atención personal en los servicios de salud. Otro ejemplo de un trabajo mal remunerado y en el que predominan las mujeres, y que se hizo esencial durante la crisis, es la cajera de las tiendas de alimentos; estas trabajadoras se enfrentaron a problemas similares en lo referido a encontrar un equilibrio entre su vida personal y su vida laboral.”

Fuente: https://gender-spear.eu/assets/content/EIGE%20Index%202020.pdf 


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Estadísticas de género: el mercado laboral

 

1.3 El contexto social más amplio, relacionado con la segregación en el mercado laboral


  • En las mujeres, la dificultad de conciliar su vida personal y su vida profesional también puede explicar la segregación ocupacional. El hecho de que la mayoría de las tareas domésticas recaigan sobre las mujeres contribuye a la segregación en el empleo al obligar a las mujeres a elegir puestos o campos de trabajo que permiten horarios de trabajo previsibles y flexibilidad. En particular, las mujeres eligen trabajos que maximizan su capacidad de combinar el trabajo remunerado con las responsabilidades familiares, lo que se traduce en opciones laborales y oportunidades de movilidad limitadas, aceptación de tareas repetitivas, salarios bajos y falta de posibilidades de adquirir más competencias. Así pues, la asignación del tiempo dentro del hogar se ve muy afectada por las normas de género sobre la división de las responsabilidades domésticas, que predeterminan la participación de la mujer en determinadas categorías de la estructura ocupacional. Es importante destacar que estos factores pueden verse mitigados por la influencia de la intervención estatal con políticas tales como las políticas de igualdad de oportunidades, las políticas antidiscriminatorias, las políticas que permiten conciliar la vida profesional y la vida familiar.   
  • En la UE son más las mujeres (38%) que los hombres (25%) que se ocupan de los hijos, los nietos, las personas mayores o las personas con discapacidad. La pandemia de la CoVid-19 ha incrementado la presión sobre las familias, especialmente las mujeres y las madres solteras.
  • Otro factor que influye en las opciones laborales es el efecto de la presencia o ausencia de un modelo a seguir. Estos repercuten en los roles y estereotipos de género ya impuestos, y en las expectativas de las mujeres sobre su capacidad para tener éxito en un campo determinado.
  •  En el mercado de trabajo, determinadas ocupaciones han llegado a estar asociadas a uno u otro sexo. Esta interpretación estereotipada de las profesiones influye en las opciones de empleo de las mujeres, en el proceso de contratación, en sus ingresos, en la evaluación, en el reconocimiento de las competencias específicas que requiere un trabajo determinado y en la asignación de tareas. Por lo tanto, como menciona EGGE, los estereotipos funcionan como "mecanismos de segregación con la progresiva demolición de las barreras formales que impiden a las mujeres acceder a determinadas ocupaciones”.


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Normas sociales y el mercado laboral