Material de lectura “Crear una relación abierta, flexible y basada en la confianza con las mujeres estudiantes”

3.1 Debatir y definir un código apropiado para la relación con mujeres estudiantes

Como afirma Hopkins (2017), un código de conducta es “una declaración formal que incluye valores y principios que lleva a cabo un negocio, una empresa o una organización.” Un código de conducta bien escrito para estudiantes debería ser simple y cubrir las expectativas básicas que cada estudiante debería alcanzar, y también puede incluir las expectativas que cada estudiante tiene respecto a su educador. Esta es una forma muy buena de establecer un punto de partida en la comunicación de todo el grupo, fijando las bases para futuras interacciones. Este código de conducta puede y debe ser evaluado después de algún tiempo en el proceso de aprendizaje, para ver si hay algún cambio que haya que hacer de acuerdo a la situación y las necesidades de las estudiantes. (Meador, 2020)

Este tipo de documento puede también incluir, aparte de lo que se espera de estudiantes y educadores, aquellas acciones y comportamientos que no se tolerarán en el entorno de aprendizaje. Así, comportamientos como comentarios ofensivos podrían ser prohibidos, y se podrían definir medidas disciplinares para dar a las estudiantes una perspectiva de lo que pueden esperar si sufren alguno de esos comportamientos ofensivos descritos en dicho documento. El lenguaje usado en el código de conducta debe ser fácil, conciso y simple para que todo el mundo pueda entender los principios descritos en él (Hopkins, 2017). Involucrándose en este proceso, las estudiantes reforzarán el sentimiento de pertenencia al grupo, y empezarán a construir más confianza y una mejor comunicación con el educador.


3.2 Utilizar un estilo de comunicación abierto, flexible y seguro, y tratar a las estudiantes de manera amistosa

Según Newton (2011), hay cinco estilos de comunicación que un educador puede utilizar al hablar con un grupo. Dependiendo de cuál elija utilizar, los resultados serán diferentes. Los cinco estilos de comunicación son:

  • Agresivo: si el educador elige usar este tipo de comunicación, las estudiantes se sentirán amenazadas y desmotivadas, porque sentirán que las necesidades del educador son más importantes que las suyas. Es totalmente inefectivo, ya que el contenido se pierde en el proceso de comunicación, puesto que las estudiantes estarán muy ocupadas intentando reaccionar a la manera en la que el mensaje está siendo comunicado como para entender la información compartida.
  • Pasivo-agresivo: aunque es más sutil que el anterior, un estilo pasivo-agresivo es igualmente inefectivo. El educador que elige comunicar de esta manera expresará sus sentimientos y opiniones subestimando a la persona a la que se dirigen, lo que conllevará la desmotivación de las estudiantes, que se sentirán castigadas por no conseguir sus objetivos en lugar de sentirse motivadas.
  • Sumiso: este estilo consiste en agradar al resto para evitar el conflicto. Aunque pueda parecer una buena elección, el educador que elige este estilo perderá todo el poder que ese rol le da y las se estudiantes pueden sentirse perdidas en el proceso, sin una figura que asuma un verdadero liderazgo para guiarlas en el proceso.
  • Manipulativo: los comunicadores manipulativos son expertos en influenciar y controlar al resto para su beneficio. Por ello, un educador que utilice este tipo de comunicación será percibido como alguien en quien no confiar, con intenciones ocultas que puedan afectar a las estudiantes negativamente.
  • Asertivo: este es el estilo comunicativo más efectivo, pues el educador puede dar órdenes y mostrar seguridad en su discurso, sin subestimar a las estudiantes ni hacerlas sentir desmotivadas en el proceso.

Un educador debería elegir siempre un estilo de comunicación asertivo con sus estudiantes, que también incluya una postura corporal abierta, estando relajado, manteniendo el contacto visual con las estudiantes sin ser muy invasivo, y manteniendo un volumen de voz medio al hablar (Newton, 2011). Cuando se hace de esta manera, las estudiantes sentirán confianza hacia esa persona, y podrán desarrollar un vínculo con el educador, facilitando el proceso de aprendizaje. Este tipo de comunicación también ayuda a las estudiantes a sentirse más cercanas con el educador, que puede abrir puertas a una relación amistosa, siempre manteniendo el respeto entre las dos partes. Esta cercanía puede ser muy beneficiosa para el progreso de las estudiantes.

Las fotos están tomadas de Istock. (2021)