Material de lectura “Aplicar los principios éticos apropiados en la formación de las estudiantes”
1.1. Principios éticos de la formación
Es importante que los educadores conozcan los principios éticos de la formación, que representan la base de la motivación y la responsabilidad de un educador/a. Los principales principios éticos son la integridad, la responsabilidad profesional y el respeto por los derechos y la dignidad de las personas.
Integridad: Los educadores/as se representarán a sí mismos de forma honesta y justa, siendo conocedores de sus competencias y limitaciones particulares. Los educadores/as se esfuerzan por ser conscientes de sus propios sistemas de creencias, valores, necesidades y limitaciones, y del efecto de éstos en su trabajo. En la medida de lo posible, intentan aclarar las funciones que desempeñan para las partes pertinentes y funcionar de acuerdo con esas funciones.
Responsabilidad Profesional: Los educadores/as deben mantener unas normas de conducta ética que reflejen bien tanto al educador/a individual como a la profesión en general. Además, los educadores/as deben evitar cualquier posible conflicto de intereses que pueda surgir, y deben tratar la información confidencial como tal.
Respeto por los derechos y la dignidad de las personas: Los educadores/as deben tratar a las personas con dignidad y respeto, siendo conscientes de las diferencias culturales, de su propio bagaje cultural y de sus prejuicios, y del derecho del cliente a la autonomía, la privacidad y la confidencialidad. Los educadores/as respetan debidamente los derechos fundamentales, la dignidad y el valor de todas las personas. Respetan los derechos de las personas a la intimidad, la confidencialidad, la autodeterminación y la autonomía, conscientes de que las obligaciones legales y de otro tipo pueden dar lugar a incoherencias y conflictos con el ejercicio de estos derechos. Los educadores/as tratan de conocer mejor las diferencias culturales, individuales y de rol, incluidas las debidas a la edad, el género, la raza, la etnia, el origen, la religión, la orientación sexual, la discapacidad, el idioma y la situación socioeconómica.
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1.2 Códigos éticos al inicio de la formación

Cada educador/a de adultos puede trabajar en una variedad de sectores especializados en función de las metodologías y las estudiantes. Así, cada relación de coaching se basa en la naturaleza personal de los dos sujetos. Como consecuencia, las asociaciones nacionales y mundiales de coaching han desarrollado Códigos Éticos con el fin de proporcionar un marco común de valores sobre el que los coaches profesionales puedan basar su práctica. Además, los Códigos Éticos proporcionan normas que los educadores/as pueden utilizar en muchas de las situaciones específicas que se pueden encontrar. Por último, los Códigos pretenden servir de base para las normas éticas y morales de los educadores/as. Aunque cada educador/a individual se compromete a seguir un Código, se le anima a que lo complemente y lo añada con el fin de construir un compromiso de por vida para construir un lugar de trabajo y una profesión éticas.
En la práctica, el inicio de una relación de coaching no siempre es fácil y una estrategia eficaz es centrarse en la sensibilización de las estudiantes. El educador puede hacer que alguien sea consciente de la oportunidad de mejorar, pero el lenguaje y el enfoque son tan críticos como todo lo demás. El objetivo de esta etapa no es convencer a alguien de que tiene que mejorar, sino hacer que sea consciente de la oportunidad, buscar su compromiso emocional con el área de oportunidad y, en última instancia, establecer una cadencia asociada al encuentro. Teniendo en cuenta que en el proceso de formación las primeras conversaciones marcan el tono y el lenguaje, los Códigos Éticos son fundamentales para guiar al educador en esta fase crítica. De hecho, los coaches moralmente sólidos se apoyan en los códigos de ética en caso de dilema o necesidad de orientación, y los aplican.
Los códigos éticos no sustituyen la honradez individual de los educadores/as, y sus experiencias personales y profesionales constituyen la base de la aplicación de los códigos. La práctica basada en la evidencia es un elemento clave de la "ética de la práctica" y permite a los coaches identificar, aplicar y demostrar las buenas prácticas. Los principales códigos mundiales y nacionales son los publicados por la Federación Internacional de Coach (ICF), la Asociación para el Coaching y la Asociación Internacional de Coaching.
Incluyen secciones sobre terminología y definiciones clave y otras sobre varios principios como la integridad, la confidencialidad, el conflicto de intereses y la conducta profesional.
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1.3 Normas éticas y avances tecnológicos en el Coaching
La tecnología está cambiando la forma de concebir e impartir una formación.
Los avances tecnológicos imponen la actualización y el reciclaje de los/as
educadores/as. Las innovaciones tecnológicas relevantes son: aplicaciones que
permiten el autocoaching y la contratación de un coach; videoconferencias y
coaching mixto; plataformas para gestionar el coaching; realidad aumentada o
virtual para enriquecer una sesión; bots a medida e inteligencia artificial para
realizar tareas de coaching; análisis del estilo de liderazgo a través de la
reproducción de reuniones. Todas estas innovaciones requieren que el educador
mantenga, almacene y elimine cualquier registro, incluidos los archivos y las
comunicaciones electrónicas. Esto debe hacerse de una manera que promueva la
confidencialidad, la seguridad y la privacidad, y que cumpla con las leyes y
acuerdos aplicables.
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1.4 Gestionar las diferencias de poder o estatus causadas por cuestiones culturales, relacionales, psicológicas y contextuales

Toda relación de coaching se caracteriza por los rasgos personales y culturales del educador/a y de la estudiante. En consecuencia, la relación puede caracterizarse por cuestiones culturales, relacionales, psicológicas y contextuales derivadas de las diferencias de poder o de estatus entre el educador/a y las estudiantes. El estatus es el respeto y la estima que una parte tiene a los ojos de los demás, y generalmente las personas se ganan el estatus demostrando su valía. El poder está relacionado con el control y la influencia sobre otras personas a través de diferentes medios.
Tanto el estatus como el poder pueden afectar a la eficacia de la relación, y en particular a la confianza de la estudiante en el educador/a. Para evitarlo, el educador/a debe ser consciente de esta posibilidad, y estar preparado para gestionar las diferencias de poder y estatus de forma profesional, sin que ello tenga consecuencias en la relación con la estudiante. Por ejemplo, los estudios sugieren que la orientación cultural determina el efecto del poder sobre el estatus percibido y viceversa. Según la investigación de Christopher y Leslie, "los individuos con un alto (frente a un bajo) nivel de colectivismo vertical son más propensos a percibir que los objetivos de alto poder son también de alto estatus; los individuos con un alto (frente a un bajo) nivel de colectivismo horizontal son más propensos a percibir que los objetivos de alto estatus son también de alto poder". Esto podría ser útil para que el tutor comprenda cómo las estudiantes perciben el poder y el estatus según su cultura. Por otra parte, las cuestiones relacionales y psicológicas pueden afectar a la percepción individual del poder y el estatus. Por ejemplo, los coaches deben establecer y mantener límites claros, apropiados y culturalmente sensibles que rijan todas las interacciones físicas y virtuales con las estudiantes.