Material de lectura "Usar lenguaje inclusivo al trabajar con mujeres estudiantes"

Respecto a raza y la etnia, es importante que el educador entienda el concepto de estereotipos para evitar ceducador de adultosr en algunos de ellos, ya que sería ofensivo para el grupo de estudiantes. Como describe Nittle (2020) “los estereotipos son características impuestas en grupos de personas por su raza, nacionalidad u orientación sexual”. Sin embargo, también podemos incluir el género, porque hay diferentes estereotipos que se asignan a hombres y mujeres. Todas estas características normalmente son simplificaciones que no representan la realidad de la mayoría de individuos de ese grupo; y tienden a estar llenas de connotaciones negativas. Es importante para el educador que no olvide que usar y creer en estereotipos le hará desconocer las diferencias entre los individuos de un grupo (Nittle 2020); y que aparte de sentirse ofendidas por algunos de estos estereotipos, algunas de las estudiantes podrían sentiré ignoradas y que no se las tiene en cuenta durante el proceso, que puede llevar a la desmotivación y el fracaso. Por ello, el educador debería alejarse lo máximo posible de estas construcciones sociales para evitar dañar la confianza y la relación amistosa que ha construido con las estudiantes durante el proceso de aprendizaje. Algunos ejemplos de estereotipos, específicamente de género, incluyen lenguaje basado en el género que bien implícita o explícitamente favorece a un género por encima del otro, normalmente el masculino (“las mujeres no saber conducir”, “las mujeres no son adecuadas para los negocios, su rol principal es el de cuidar a los hijos” “el actor y su mujer” etc).
Otro aspecto que el educador tiene que tener en cuenta es que el respeto es una calle de dos sentidos, así que si el educador no muestra respeto por las estudiantes y se dirige a ellas de forma inapropiada, lo más probable es que las estudiantes hagan lo mismo. Si el educador las trata con respeto y teniendo en cuenta sus sentimientos, las estudiantes se sentirán valoradas y responderán de la misma forma. (Price-Mitchell, 2014). Así, para ser capaz de construir una relación entre el educador y las estudiantes, el educador tiene que implementar diversas estrategias (Price-Mitchell, 2014):
- Palabras de motivación: en vez de resaltar lo que las estudiantes hicieron mal, el educador debería enfocarse en los aspectos positivos del proceso de aprendizaje. Aprender de los errores es importante y muy útil, pero esto no puede ocupar todo el espacio, porque si no las estudiantes se sentirán desmotivadas y podrán parar de intentar re-educarse.
- Palabras de gracia: de nuevo, en vez de culpar a las estudiantes de su situación actual, el educar debe guiarlas hacia mejores lugares con cuidado, haciéndolas conscientes de sus errores, pero haciéndolas saber que son normales y que se pueden enmendar.
- Palabras de guía: el rol del educador como guía en el proceso es esencial, ya que muchas estudiantes se sentirán fuera de lugar y seguramente tendrán que lidiar con nuevos términos y temas que pueden hacer que al principio se sientan un poco intimidadas. Es importante que el educador esté presente durante todo el proceso y que se muestre disponible para ayudar en cualquier momento que lo necesiten.
- Palabras de unidad: otra manera de construir respeto dentro del grupo es construir el grupo. Esto significa que el educador reconoce a todo el mundo en el grupo y que nadie queda atrás, construyendo relaciones no solo entre las estudiantes y el educador, pero también entre las propias estudiantes.
Unido a este último punto, también es importante para el educador que recuerde a las estudiantes que todas las características que se aplican al lenguaje, estilo de la comunicación y forma de comportarse del educador, también se aplican a las interacciones que las estudiantes tienen entre ellas.
5.2 Tratar con mujeres estudiantes en situación de desventaja con total respeto
Comprometerse con el aprendizaje en la edad adulta puede ser mucho más desafiante para las estudiantes, porque suelen tener unos horarios más limitados y más responsabilidades que la gente más joven. A veces su proceso de aprendizaje se ve entorpecido por no tener suficientes recursos para involucrarse como es debido en tal proceso, o no tienen el tiempo para hacerlo (Madzarevic, 2017). El educador tiene que conocer la situación personal de las estudiantes e intentar apoyarlas y adaptar la formación a sus necesidades tanto como sea posible, facilitando su compromiso con el proceso de aprendizaje. Además, puede que las estudiantes se vean coaccionadas psicológicamente, por creer, por ejemplo, que ya es muy tarde para ellas para empezar a aprender algo nuevo, o que no cambiará mucho si situación actual. También pueden sentir miedo de cometer errores, o pensar que no tienen las competencias necesarias para llevar a cabo la formación con el mismo éxito que el resto de participantes (Madzarevic, 2017). Para superar estas situaciones, es importante que el educador motive a las estudiantes y les de confianza durante el proceso, asegurándose de que tienen la confianza suficiente en él/ella para preguntarle lo que necesites si se sienten perdidas. Es fundamental resaltar que aprender y conseguir nuevas competencias tiene un valor intrínseco, no solo para conseguir nuevos trabajos, también porque puede mejorar otros aspectos de la vida de las estudiantes. (Madzarevic, 2017)

Foto tomada de iStockphoto. (2021)
Enlaces para el autoaprendizaje
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